FELIZ DIA DE LA MADRE

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martes, 3 de enero de 2012

Ventajas e inconvenientes de la utilización del ordenador en edades tempranas



El interés del uso del ordenador en preescolar se debe, por un lado, a la gran expansión de la
tecnología en nuestra sociedad, y por otro, al apoyo que recibe la utilización del ordenador en
contextos educativos.  La escolarización obligatoria en España comienza a los 3 años de edad, y en nuestra sociedad existe el deseo de preparar a los niños de todas las edades para un mundo
crecientemente tecnológico y complejo.  Entre educadores y padres existe la creencia extendida de
que los niños requerirán competencia tecnológica para tener éxito en el colegio y posteriormente en
el mundo laboral.
Plowman y Stephen (2003) en su revisión de la  literatura sobre Tecnologías de la Información y
Comunicación (TIC) y educación infantil han encontrado que, no existen muchas investigaciones
empíricas con relación a la utilización del ordenador por niños de preescolar.  En los últimos años han
proliferado los artículos y páginas web que proclaman los beneficios derivados del uso del ordenador,
pero la fundamentación teórica que muestran en sus argumentaciones es débil.  Muchos de estos
artículos se caracterizan por hacer un resumen de los beneficios potenciales de la utilización del
ordenador, para seguir después con recomendaciones sobre las precauciones que se deben tomar
en la selección del software.  Muchas de las afirmaciones de estos artículos se apoyan en las
creencias personales del autor más que en resultados de estudios empíricos.
La creciente invasión de la tecnología en nuestra sociedad ha hecho que muchos padres y los
educadores, que defienden los derechos del niño, se pregunten sobre si es adecuado utilizar los
ordenadores para el desarrollo cognitivo, emocional  y social de los niños.  Esta pregunta ocasiona
debates controvertidos en los que existen dos opiniones extremas: la de aquellos que consideran que
los ordenadores van en detrimento de la salud y el aprendizaje, y aquellos que piensan que los
ordenadores pueden contribuir al desarrollo intelectual y social de los niños.
La creencia de que los ordenadores pueden perjudicar el desarrollo de los niños en edad preescolar
es una de las preocupaciones educativas que ha despertado sus manifestaciones más fuertes en
Estados Unidos.
Cordes y Miller (2000) piensan que se debe demorar la introducción de los ordenadores en la infancia
temprana, excepto en los niños con discapacidad.  Recomiendan enfocar la educación del niño,
hacia el juego, la lectura de libros, la experiencia real con objetos, y la naturaleza del mundo físico,
avisando de los peligros que encierra la utilización del ordenador.
En otros contextos, Buckingham (2000) describe lo que él denomina “la muerte de la niñez”, tesis que
proclama que la niñez se ha perdido como resultado de los cambios en la sociedad moderna.
Estas aproximaciones surgen como consecuencia del miedo que cada generación tiene sobre el uso
de la tecnología. Investigaciones similares fueron conducidas, en décadas anteriores, con respecto al
impacto de la televisión en los niños. Sin embargo no existen evidencias claras de que la utilización de
la tecnología tenga efectos perjudiciales en la infancia, y las posiciones que promueven la “censura”
como solución al problema del mal uso, no parecen ser la más adecuada.
Desde estas aproximaciones se identifica a los niños como espectadores pasivos e indefensos, sin
embargo, existen otras alternativas que están basadas en que los niños sean usuarios activos de la
tecnología, considerando como factores importantes el contexto y las dimensiones socio-culturales.
Otros autores critican el uso del ordenador desde el punto de vista del desarrollo del niño, en esta
línea Healy (2004) afirma que en los primeros años el cerebro experimenta un rápido crecimiento y
cambio rápido mientras avanzan hacia modos más abstractos de pensamiento.  Los niños en edad
preescolar aprenden a interaccionar con otros, a manejar sus cuerpos, a refinar habilidades
lingüísticas, a usar su imaginación, a entender el concepto causa-efecto, a realizar clasificaciones.
Esta edad puede ser un periodo crítico para el aprendizaje de todas estas habilidades, y el
ordenador, según esta autora, puede utilizar recursos cognitivos necesarios para otros tipos de
aprendizaje propios de esta etapa.
Según Healy los juegos con luces parpadeantes, enfatizan el mirar más que el escuchar y el buscar
soluciones rápidas y correctas, lo que no ayuda a  pensar.   Healy piensa que la mayoría de la
tecnología utilizada en la infancia temprana no es solamente educativamente inferior que otros
recursos tradicionales, puede ser incluso perjudicial.  Resumiendo, según esta autora, el ordenador es
un sustituto inapropiado para otras experiencias educativamente más ricas en la infancia.Sin embargo, la investigación actual sobre el cerebro no puede concluir si el uso de las tecnologías en
la escuela infantil es mejor o peor, por ejemplo, que la introducción de nuevas lenguas, matemáticas
o música, ni cuándo es el mejor momento para comenzar a enseñar diferentes materias.
La preocupación del uso de los ordenadores con niños pequeños ha sido también expresada desde
una perspectiva cognitiva.  Los niños necesitan haber alcanzado el nivel de operaciones concretas
antes de que estén maduros para utilizar el ordenador que es una herramienta de pensamiento lógico
(Barnes & Hill, 1984)
Sin embargo, otros investigadores han demostrado que a través del uso del teclado y el ratón los niños
pueden aprender relaciones causa-efecto.  Al utilizar estos periféricos los niños producen cambios en
lo que ven en la pantalla (Bowman, 1985)  Jugar es una actividad central para el desarrollo de los
niños en edad preescolar. A través de la exploración y el descubrimiento muchos juegos de
ordenador familiarizan al niño con el concepto de causa-efecto: el hecho de pulsar un botón o dibujo
produce una respuesta inmediata.
El uso del ordenador desarrolla también la coordinación ojo-mano, la resolución de problemas
espaciales, y motiva para la lectura, al querer leer los niños palabras en juegos que les resultan
interesantes. (Marsh & Millard, 2000)
Otros autores como Yelland (1999) piensan que los niños aprenden manipulando objetos y a través de
sus cuerpos y que la pantalla, y las actividades de ordenador, no son un medio efectivo de
manipulación.
Schwartz (1985) sugirió que un entorno de aprendizaje que incluya el ordenador, debe incluir también
materiales manipulativos concretos cerca del ordenador, para permitir que el niño construya el
puente entre el mundo en dos dimensiones que le ofrece la pantalla, al mundo concreto con formas
en tres dimensiones.
Otra preocupación frecuente entre los críticos del uso del ordenador es los efectos físicos de una
prolongada exposición al uso de las tecnologías, daños por malas posturas, o adicción a estilos de
vida sedentarios.
La utilización del ordenador en exceso es perjudicial como cualquier actividad que practiquemos en
exceso.  Cuando el alumno utiliza el ordenador el profesor debe procurar que mantenga una postura
correcta.
A pesar de estas críticas, en la última década, algunos investigadores han informado que la
utilización  del ordenador con niños de preescolar tiene un impacto positivo en su desarrollo.
Hoot (1986); Watson, Nida & Shade (1986) ponen de relieve que aunque los ordenadores tengan
limitaciones, sirven para estimular una gran variedad de habilidades cognitivas, a través del encuentro
del niño con gráficos, manipulación del ratón, sonido y repuesta inmediata, entre otras.
Finalmente, y a pesar de muchas opiniones en contra, no existen investigaciones formales que
demuestren que el uso del ordenador es una actividad solitaria para el niño pequeño.  La experiencia
demuestra que los ordenadores se prestan bien al trabajo en pequeños grupos, presentado
actividades de ordenador conjuntamente con materiales manipulativos, o en actividades de juego
libre.  Normalmente los preescolares tienden a observar a otros cuando utilizan el ordenador para ver
su trabajo, mueven sus cuerpos con la acción de  los caracteres de la pantalla y en algunos casos
incluso bailan con la música del programa.
El ordenador es una herramienta que puede ser adaptada a los diversos estilos de aprendizaje del
alumno.  Además como requiere un “input” quinestésico o manual y genera tanto “ouput” visuales
como auditivos”, el resultado es un entorno de trabajo multisensorial que acomoda las diversas
necesidades de los niños, y que es ideal como herramienta para el aprendizaje de la lectoescritura.
Del mismo modo que la investigación no ha demostrado que los ordenadores producen aislamiento
social, tampoco ha documentado que el desarrollo del lenguaje resulta perjudicado como resultado de su uso con niños de preescolar.  Más bien al contrario, algunos investigadores han encontrado que
el ordenador es una herramienta útil para mejorar el lenguaje y las experiencias sociales y
cooperativas de los niños entre 3 y 5 años.
Generalmente se piensa en el juego infantil como en una actividad física (disfrazarse, juegos de arena
y agua, columpiarse...) más que en una actividad  digital, normalmente se piensa que el uso del
ordenador tiene un valor más educativo que de juego.  Sin embargo, esta distinción entre juego
digital y físico se diluye cada vez más con la aparición de nuevos programas, algunos de ellos
controlan robots a través del ordenador y en otros los niños deben mover su cuerpo para controlar
acciones en la pantalla.
Papert (1996) especula que los ordenadores de los niños del mañana se parecerán a sus muñecos de
peluche, y el niño los utilizará del mismo modo que utiliza éste “tocándole, golpeándole, hablándole,
observando lo que hace y los sonidos que emite”
La utilización del ordenador también ofrece la posibilidad de acceder a todo tipo de recursos, hasta
hace muy poco las escuelas localizadas en áreas geográficas aisladas, o colegios con pocos recursos
económicos, tenían un acceso limitado a la información.  Con recursos tradicionales mínimos, los niños
de estas escuelas se encontraban en desigualdad de condiciones frente a los niños de escuelas mejor
situadas o dotadas.  Actualmente a través del uso del CD-ROM e Internet, cualquier estudiante puede
acceder instantáneamente a grandes bancos de información, permitiendo minimizar las diferencias
de acceso a la cultura.
Una preocupación extendida es la protección de la privacidad del niño y del acceso a páginas web
con intenciones comerciales o con contenidos no recomendables.
En una investigación realizada por la “US National School Boards Foundation (NSBF, 2000) en 1735
hogares elegidos al azar donde había niños de 2 a 17 años, encontró que tanto los niños como los
padres opinaban que Internet era una experiencia positiva en sus vidas, aunque expresaron
preocupación sobre que sus hijos encontraran pornografía, violencia, racismo o contactasen con
personas poco deseables a través de la red.  Aunque normalmente los niños en edad preescolar no
utilizan Internet, las páginas web contienen normalmente mucho texto y resultan problemáticas para
los niños que todavía no saben leer.     En cualquier caso los adultos deben asesorar a los niños sobre
la utilización de Internet.
Muchas de las preocupaciones mencionadas anteriormente sobre la utilización del ordenador en
edad preescolar están basadas en conceptos anticuados de lo que es la tecnología, en los que se
asume que los niños no pueden utilizar el ordenador para actividades colaborativas y creativas donde
utilizan todos sus sentidos.
Papert (1996) considera inapropiada la pregunta ¿a qué edad deberían usar los niños el ordenador?,
según la misma parece que el ordenador tiene un único uso.  Una pregunta más adecuada sería
¿cuáles son los usos más apropiados de la tecnología para los niños?  Y cómo integrar su utilización
con una metodología de clase activa y una visión constructiva del aprendizaje.
Métodos de utilización del ordenador en el aula infantil
Tradicionalmente la enseñanza en las escuelas se ha basado en un punto de vista reduccionista de la
educación.  Desde esta perspectiva, el objetivo de la educación era la transmisión de una cantidad
determinada de conocimiento de una persona a otra.
En este tipo de aulas el profesor era el suministrador de información más importante, sino  el único, con
los alumnos asumiendo un rol relativamente pasivo en el proceso de aprendizaje.  Sus
responsabilidades estaban restringidas a escuchar, memorizar y repetir.  Su oportunidad para
manipular la información estaba limitada a lo que el profesor requería.
Sin embargo, la educación hoy enfatiza cada vez más la importancia de que los alumnos asuman
roles más activos en su aprendizaje.  Desde la perspectiva constructivista del aprendizaje se reconoce que es importante desarrollar el sentido de competencia y autonomía del niño, y el rol crítico de la
interacción entre el niño y su entorno.
A través de estrategias constructivistas, el aprendiz desarrolla o construye su propia base personal de
conocimientos.  Esta evolución en la perspectiva educativa ha tenido implicaciones importantes en el
rol del profesor, y en el rol de la tecnología en educación.  Los profesores constructivistas dedican
menos tiempo a la instrucción directa, asumiendo el rol de facilitador del aprendizaje.  Desde esta
perspectiva también se entiende que el proceso de pensar está íntimamente relacionado con los
procesos de comunicación y fuertemente ligado a la actividad social y cultural.
A pesar de que los ordenadores y el software pueden ser muy efectivos en clases que utilizan una
metodología constructivista, su uso en sí, no transforma automáticamente el método educativo,
algunos educadores tienden a perpetuar su modo de trabajo acomodando a él las nuevas
tecnologías.

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CUENTO: La pizarra que habla juega y es tan divertida

La pizarra que habla,
juega y es tan divertida

Era la primera vez que iba a clase. No tenía demasiado miedo, pero aquella noche no pudo dormir demasiado. Estuvo pensando y pensando cómo sería su primer día, así que mientras no podía conciliar el sueño ideó una manera para que el tiempo pasara lo más rápido posible.

José Buenaventura creyó que lo más conveniente era imaginar cómo sería el día siguiente, aquella primera jornada frente a veinte chiquillos de entre cuatro y cinco años.

Éste sería su primer contacto directo con estos niños. Cuando él estudió le enseñaron y dieron muchos consejos de cómo debería tratar a los futuros alumnos, pero la realidad siempre se le hacía muy diferente.

En su cama soñaba despierto que todos los niños se mostraban ilusionados con lo que él enseñaba. Que lo hacía de modo agradable y que nadie se le distraía. De esta manera imaginándoselo se quedó dormido.

Al día siguiente, el despertador sonó antes de lo habitual, había que vestirse para la ocasión, por ello, la ropa bien planchada descansaba sobre la silla junto a la cama. Aquel día no se hizo el remolón, se levantó inmediatamente. Se dirigió al cuarto de baño, se aseó y afeitó, luego desayunó y se vistió. Hasta llegar al colegio sólo tuvo que caminar unos diez minutos, que se le pasaron volando, pues estaba muy nervioso.

Una vez allí saludó a sus nuevos compañeros, quienes se mostraron muy contentos con su llegada. Entre ellos murmuraban: ¡pobre maestro! En su clase no hay ni una simple pizarra.http://www.waece.org/cuentos/imagenes/06_1.gif

José Buenaventura llegó a su aula y saludó a los pequeños: "Hola a todo el mundo". Pero éstos no le correspondieron. También para ellos era el primer día y no sabían frente a quién estaban y como podrían suceder las cosas. Sólo Norberto, un chico pelirrojo bastante despierto preguntó: "Aquí no hay pizarra". A lo que José Buenaventura respondió: "Ésta gran pantalla será nuestra pizarra y con este ordenador haremos todas las actividades".

Al parecer Norberto no había quedado muy satisfecho con la contestación y volvió a preguntar: "¿Y usted dónde se sentará?" En esta ocasión, el maestro sonrió y dijo que él siempre estaría de su lado. Al parecer la primera prueba con los alumnos no había salido del todo mal. No obstante, para ello tuvo que explicar lo que era una pizarra, pues creyó que la mayoría de los niños nunca habían visto una de éstas. Seguidamente, dijo algo sobre su nueva pizarra y por qué estaba enchufada a un ordenador.

Una vez todos se presentaron y mientras Norberto seguía haciendo preguntas de las suyas, José Buenaventura encendió el ordenador y la pantalla se iluminó. En principio resultó un poco fea pero, de repente, comenzó a hacer ruidos, emitir palabras y hasta tenía música. Había muchos colorines y luego aparecieron dibujitos que se movían, que charlaban entre ellos, que hacían preguntas…que invitaban a jugar.

Después de aquello, los chicos fueron al patio, jugaron con el resto de los amigos, corrieron y saltaron muchísimo. Otra vez en clase estuvieron trabajando sobre actividades que el maestro les mandó.

Los días fueron pasando y todos los alumnos estaban muy contentos con aquella nueva pizarra que hablaba, invitaba a jugar y casi sin querer enseñaba cosas muy bonitas. Cuando los pequeños se habían familiarizado con aquella herramienta, también jugaban directamente con ella. Todos disfrutaban mientras aprendían y José Buenaventura cada día estaba más ilusionado pues veía cómo todos participaban. Incluso Ramón, que tenía un problemita en las manitas, para él había una bola de color azul con la que podía jugar y hacer dibujos, o bien colorear en el ordenador.

Él traía a la clase discos que colocaba en el ordenador y todo el mundo jugaba. A veces, escribía algo y enseñaba juegos de otros países, pensados para los niños de cualquier lugar del mundo. También veían la televisión, sólo los programas infantiles y, de vez en cuando, mostraba lugares muy lejanos.

Un día, José Buenaventura dejó de venir al colegio. Nadie supo lo que le sucedió, quizá nadie quiso preguntar qué le había sucedido. Así que me pusieron en su lugar. Me extrañó muchísimo, el primer día que fui, que en la clase no hubiese pizarra, pero pronto me acostumbré. En la actualidad soy incapaz de enseñar sin la ayuda del ordenador y aquella pizarra que habla, juega y es tan divertida. ¡Ah! Lo había olvidado, José Buenaventura está en la Universidad, un lugar donde enseña a los mayores cosas sobre los niños y siempre que tengo alguna duda, acudo a él.

Víctor Amar